ES - CA - EN

Salud en los edificios

La salud de los usuarios en los edificios ya sea en el hogar, el lugar de trabajo o en cualquier equipamiento, debe ser un requisito imprescindible puesto que supone un impacto constante y directo hacia nuestro bienestar, siendo éste un factor más en la prevención de ciertas enfermedades.

En las últimas décadas, hemos aceptado el uso de determinados materiales y productos sintéticos como algo inevitable con lo que hay que convivir. Sin embargo, una correcta elección de los materiales adecuados durante la fase de proyecto (o la sustitución de determinados productos nocivos en viviendas existentes) puede suponer la diferencia entre vivir en un entorno saludable o un entorno hostil que vaya desgastando lenta y progresivamente nuestra salud.

La más conocida de las patologías en los edificios que afectan a nuestra salud y que ha generado una mayor alarma social debido a la rapidez de sus evidentes efectos es el denominado Síndrome del Edificio Enfermo (baja humedad relativa para cierta temperatura, en un ambiente excesivamente sintético y tecnificado). Sin embargo no se trata de la única patología posible y no todos los efectos de éstas son tan inmediatos, surgiendo las consecuencias en nuestra salud al cabo de los años debido a la micro acumulación de elementos nocivos (pequeñas cantidades aunque de manera constante y regular).

En la actualidad son todavía muy pocas las viviendas o edificios que gocen de los criterios adecuados para garantizar un entorno saludable a los integrantes de sus espacios, algo que siempre incluimos en los servicios que ofrecemos a nuestros clientes.

El proyecto debe controlar principalmente los siguientes aspectos:

  • Calidad del aire interior. Correcta ventilación interior sin alterar la eficiencia de la climatización y el confort de los usuarios: análisis de la humedad, temperatura, composición y electro polución. Evitar la suciedad y (COVs, alérgenos, polvo, etc) en los elementos de ventilación y climatización.
  • Uso de materiales no tóxicos. Muchos de los materiales de construcción (pinturas, mobiliario, etc) emiten partículas químicas tóxicas en pequeñas cantidades.
  • Protección contra las radiaciones artificiales y naturales. Existen radiaciones nocivas producidas por elementos artificiales (redes inalámbricas, electroestática, campos electromagnéticos, etc.) y también por los elementos naturales (líneas de agua subterránea, líneas de origen geológico: Hartman y Curry, gas radón, radiación de ciertos materiales naturales, etc.) que deben ser analizadas y evitadas o corregidas.
  • Uso eficiente de los recursos energéticos. Un menor consumo energético va a suponer una reducción drástica de muchos de los elementos nocivos anteriormente descritos.

El futuro pertenece a aquellos que entienden que hacer más con menos es compasivo, próspero, duradero, más inteligente y más competitivo.”

(Paul Hawken, ambientalista y emprendedor estadounidense).

Más Información